
La construcción de la Ciudad amable, humana y ecológica pasa por el establecimiento de nuevas normas sociales de aceptación, tolerancia y consideración, por el derecho ajeno y el propio, la idiosincrasia y nuestra propia identidad.
Las celebraciones, con o sin alcohol, suelen ser ruidosas, con gran cantidad de desechos e irrespetando el derecho del vecino o del otro a disfrutar del mismo espacio libre de basura, música a alto volumen o tiempo de descanso con parrilladas en las aceras o asfaltos, música a todo volumen con botellas lanzadas en el piso o hasta la madrugada.
¡Así fuimos a comer y beber todos juntos nuestras bebidas espirituosas favoritas en un tiempo prudencial, con un comportamiento que no transgreda el uso diverso de un espacio público, sin dejar basura y sin quedarnos demasiadas horas!
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